Antes de firmar con un cliente nuevo: cómo hacer una verificación básica de solvencia

La mayoría de los impagados no se producen con clientes desconocidos: se producen con clientes a los que se aceptó sin hacer las preguntas correctas. La prevención empieza antes de firmar el primer contrato, no después de emitir la primera factura.

Una verificación básica de solvencia no requiere recursos especializados ni grandes inversiones. Con información pública y sentido común, puedes reducir significativamente el riesgo de trabajar con un cliente que no va a pagarte.

Qué verificar antes de aceptar un cliente nuevo

1. Existencia y situación registral

Comprueba que la empresa existe y está activa en el Registro Mercantil. Verifica que el NIF que te facilitan corresponde a la empresa con la que crees estar contratando. Parece obvio, pero se omite con frecuencia.

2. Cuentas depositadas

Una empresa que no deposita sus cuentas anuales en el Registro Mercantil —obligación legal para sociedades— ya es una señal de alerta. Si las deposita, una lectura rápida del balance puede darte una idea de su situación financiera general.

3. Consulta en el BORME

El Boletín Oficial del Registro Mercantil recoge concursos de acreedores, disolución de sociedades y otros procedimientos relevantes. Es gratuito y público.

4. Búsqueda de incidencias públicas

Una búsqueda simple del nombre de la empresa en Google puede revelar noticias sobre impagos, litigios, cierres o problemas con proveedores. No es infalible, pero a veces la información está ahí y nadie la busca.

5. Referencias del sector

Si operas en un sector pequeño o especializado, preguntar a otros proveedores o colaboradores puede darte información valiosa sobre el historial de pagos del cliente.

6. Comportamiento en la negociación

Un cliente que presiona mucho sobre el precio, pide plazos de pago muy largos desde el primer momento o muestra resistencia a firmar condiciones claras puede estar dándote pistas sobre cómo va a gestionar los pagos.

Qué hacer con la información

No se trata de rechazar a todo cliente que tenga algún indicador negativo, sino de adaptar las condiciones al riesgo percibido: pago anticipado total o parcial, plazo de pago más corto, límite de crédito inicial o garantías adicionales.

El coste de una verificación básica es mínimo. El coste de no hacerla puede ser una factura que nunca cobras.

¿Quieres establecer un protocolo de verificación de nuevos clientes en tu empresa? Hablamos y lo diseñamos juntos.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.