Todo tiene un límite: cuándo la vía judicial es la respuesta al impago
En muchas ocasiones, las vías amistosas para reclamar una factura impagada o una deuda terminan agotándose. Llamadas, mensajes, correos, requerimientos, negociaciones… y aun así, el pago no llega.
¿Cuándo dejar de esperar?
Cuando las gestiones extrajudiciales no dan resultado, la vía judicial deja de ser una opción "extrema" y se convierte en una herramienta necesaria para proteger la tesorería y los intereses de tu empresa. Esperar demasiado solo agrava el problema.
Cómo actuamos: demanda de proceso monitorio
Cuando la deuda está documentada y el deudor no ha respondido a los requerimientos previos, interponemos una demanda de proceso monitorio ante la Sede Judicial Electrónica. Es el procedimiento más ágil para reclamar cantidades dinerarias: sin necesidad de juicio oral en la mayoría de casos, con respaldo legal desde el primer escrito y con plazos definidos que obligan al deudor a actuar.
El coste real de normalizar los impagos
Muchas empresas normalizan demasiado los impagos hasta que el problema afecta directamente a su liquidez, a sus pagos o incluso a la estabilidad del negocio. Reclamar a tiempo no es una medida agresiva: es una decisión de gestión empresarial responsable.
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